Destino paraiso. Donde el zumo sabe a fruta, el mar refresca, la arena no es tierra, los pájaros conviven con las cometas de colores y los paseos a la orilla duran más de 15 minutos. Así es Tarifa.Neptuno se divide en dos. Por un lado furioso, escupe espuma salada y forma dunas doradas. Por la otra sereno, acuna a sus visitantes.
Entra en el pueblecito gaditano y las banderas de las diferentes marcas de windsurf y kite invaden la cabeza. Te crees capaz de montar en una de esas tablas y surcar los mares como Olivia, siempre acompañada por su Popeye.
Es curioso, pero cuando finaliza la llamada "calle de las compras", el pueblo cambia y se convierte en aquel rincón donde sueñas perderte de vez en cuando.
Las calles son estrechas y en ocasiones no podemos pasar dos al mismo tiempo. Meto la cabeza en cada patio, en cada escalera...no puedo evitar fantasear con la idea de que algún día uno de esos patios será el escenario de mis desayunos.
Llega la hora del cafe de mediodía y acudo a La Sacrístia. Allí me relajo con un zumo de tomate, en copa de balon y preparado, mientras ojeo los titulares de la prensa. ¡Qué placer leer con tiempo!
Y de paraiso a paraiso llegó a Explora. La moda, el deporte, los amigos y un buen daiquiri de limón se unen para convertirse en lo que algunos denominan como "Ces´t te closion".
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